16. Cap6Portada2-01

Hoy Natalia me viene a visitar, es fantástico volver a tener amigos con quienes hablar, se quedará a dormir en mi casa, y tendremos una noche de chicas, consejos y chistes. En poco tiempo nos hemos vuelto las mejores de las amigas, y es muy inesperado porque yo soy más de amigos que de amigas, ellos suelen entenderme mejor, pero en ésta ocasión es diferente, y es refrescante. Somos muy diferentes, pero nos entendemos a la perfección.

—Tu habitación es hermosa, y me reconforta el hecho de que tu cama sea tan grande, podré moverme a confianza sin que te moleste.

—¿Y a ti quién te dijo que vamos a dormir?

—¿Ehhh? —me mira desubicada.

—Tenemos que planear algo divertido para hacer mañana en la escuela, tantas reglas ya me tienen aburrida.

—¿A qué te refieres exactamente con algo divertido Gabriela? –no puedo creer que no tenga idea de lo que hablo.

—Pues alguna travesura, algo que ponga a mis compañeros y maestros con los pelos de punta; mis amigos y yo lo hacíamos todo el tiempo en mi antigua escuela.

—Esta escuela es diferente, aquí son muy estrictos, si llegan a enterarse de que fuiste tú te expulsarán inmediatamente.

—Pues entonces nos aseguraremos de que no se enteren.—me mira apesadumbrada, pero eso no logra quitarme el entusiasmo.

No cabe duda de que soy una traviesa innata, me he despertado más temprano que nunca; Natalia y yo ya tenemos todo listo para la osadía de hoy.

—¿Qué tal durmieron chicas? ¿Lograron finalizar todos sus deberes? – Natalia mira a mi padre sin saber qué responder, y luego me mira a mí.

—Lo finalizamos con gran éxito, tanto que estoy súper emocionada por mi día en la escuela. –le sonrío a mi padre, y cuando veo la cara de indignación de Natalia mi sonrisa se convierte en carcajadas.

—¡Wow! Nunca te había visto tan emocionada por un día en la escuela, estoy orgulloso.

—Si usted supiera Sr. Juan Carlos, le aseguro que no estuviera tan orgulloso. – dice Natalia entre dientes.

—Perdón Natalia.

—Que yo tampoco la había visto tan emocionada por ir a la escuela señor, yo tampoco.

Una vez efectuada la señal secreta para empezar la odisea tomamos nuestras cajas repletas de ranas, y las soltamos en mi aula, luego bajamos al patio para disfrutar del recreo como si nada.

Cuando regresamos vemos a todos los alumnos brincando y gritando espantados por los animales, incluyendo a la profesora. No nos pudiemos aguantar y explotamos carcajadas frente a todos. La profesora se puso colorada del pique y nos envió a la dirección por sospecha.

—Señoritas, confiesen: ¿son ustedes las responsables del incidente?

—Claro que no.

—Entonces, ¿Por qué la profesora las envió aquí acusándolas de ser las sospechosas número uno?

—Probablemente porque no le simpatizamos —— dijo Carmen Dilia.

—No me diga señorita —— respondió la directora, levantando una ceja.

—En realidad, lo hizo porque nos dió un ataque de risa cuando llegamos al aula y vimos tal espectáculo. ——- dijo Natalia.

—Natalia: ¿usted que hacía en el aula de Gabriela?

—Solo acompañaba a Gabriela a su aula, después de todo queda justo antes de la mía, y allí me detuve un poco debido a la risa que me provoco tal incidente.

—Mmmmmm, ya veo. Supongo que no hay suficientes pruebas para acusarlas así que pueden volver a sus salones.

—¡Gracias! ——- respondieron al unísono.

Mientras subían las escaleras, Gabriela le dijo a Natalia:

—Esto fue más sencillo de lo que imaginé.

—Y más divertido de lo que pensé —— respondió Natalia.

—Me pregunto qué habrán hecho con esas ranas.

Entonces nos encontramos con los trabajadores de la institución, llevándose las ranas en fundas plásticas, así que empezamon a reirnos con más entusiasmo. La profesora las vió nuevamente y las miró con cierto enojo.

—Tú eres lo máximo Gaby ——- dijo Natalia.

—Tú tampoco te quedas atrás Natalia ——- dijo Gabriela.

Las amigas chocaron las manos y se despidieron.

Al entrar al salón Gabriela dijo: Con permiso señorita Jiménez, quien la miró con rabia e impotencia, se dirigió a su asiento y continuó riéndose entre los dientes.