Monthagosto 2016

5. Portada

Él nunca lo supo, la novia menos. Se había enamorado sola. En las sesiones de fotos lloraba, en la edición, entrega, en el acto. Calmaba a todos con la idea de que el arte se le entraba por las venas, llegaba a su corazón y desembocaba en sus lágrimas. Nadie la cuestionó, después de todo los artistas son todos locos.

El Día en que me pidió que fue su novia. Capítulo 12. 180 Grados.

4. Foto Portada

–Lucía y Leticia, se quedan después de clases a ayudar a Gabriela a ponerse al día.

–¡Pero profesor! –responden al unísono.

–Es una orden –una orden muy incómoda por cierto.

 

Son las 3 de la tarde, y nosotras seguimos en el salón de clases leyendo, copiando, explicando y repasando todo tipo de temas. Hemos pasado de la incomodidad al trabajo en equipo; en medio de un ejercicio matemático, entran dos chicos a interrumpirnos, yo no los conozco pero aparentemente mis dos compañeras sí.

–Tú debes ser Gabriela – ¿acaso me hablan a mí? –Sí, soy yo. ¿Nos conocemos?

–Hasta ahora no. Omar nos envió por ti. – ¿Qué?

–¿Para qué?

–Ven con nosotros y lo descubrirás.

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Yo no quiero ser la
culpable de tu desilución,
ni de tus desvelos,
ni de tus lágrimas.

Quiero ser la culpable
de la marca de labial
en tu pecho,
de esa sonrisa tonta
y de robar cada uno
de tus pensamientos.

Amor a primera vista.

2. Portada-Redes

Se vieron por primera vez en aquel lugar. Él se sintió fuertemente atraído hacia ella, así que la siguió, y justo cuando iba a sonar esa melodía que jamás desaparecería de sus mentes la tomó de la mano y la atrajo hacia sí antes de que ella pudiese impedírselo. Sus ojos se conectaron al instante. Ella sintió chispas por doquier; él una felicidad indescriptible.

El baile duró una eternidad, porque el tiempo se detuvo en aquella complicidad de miradas. Pero tan pronto como sonó la última nota musical, ella se desvaneció entre la multitud, cual rocío en un día de verano. Él la buscó por doquier pero no la encontró. Ella no estaba dispuesta a jugar a los enamorados, a volver a perder. Él nunca olvidó aquel baile. Ella tampoco. Ambos se preguntan que hubiese sucedido si no se hubiese marchado. Si no me hubiese marchado.

El campesino que me salvó la vida. Capítulo 11. 180 Grados.

1. Portada3-01

Y el sonido desesperante cesa, siguiéndole un silencio perturbador. Mis ojos no se apartan de esa puerta, mi vida depende de lo que esté detrás de ella. Por fin se asoma una silueta, y la luz la ilumina permitiéndome ver a una mujer anciana, tan anciana que no posee un pelo de color en su cabeza, ni la autoridad para hacerme sentir en peligro.

Se dirige hacia mí temblorosa, con una bandeja de madera maciza y una taza cuarteada, que en cada paso vierte un poco de su líquido.

–Tómate esto –creo que mis ojos revelan mi desconfianza, aunque intento desesperadamente disimularla.

–¿Qué es?

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