Una taza de café negro me ayuda a enfrentarme con los tapones matutinos, es como si la ciudad se empeñara en levantarnos a todos de un solo golpe.

Una pequeña oficina decorada al estilo Mid Century Modern, me da la oportunidad de poner en práctica mis recientes conocimientos universitarios. Cada personaje de este lugar es dueño de una personalidad marcadamente diferente, lo cual hace que mi primera experiencia laboral sea todo menos aburrida. Me acomodo en mi asiento y termino rápidamente todos mis pendientes, así que el resto del tiempo me la paso vagando de escritorio en escritorio, husmeando en los pendientes de mis compañeros e intentando aprender algo de ellos.

Me uno nuevamente al trajín del tráfico, pero esta vez no conduzco a la universidad; el bar de anoche me dejó demasiado prendada como para querer hacer otra cosa que no sea regresar allí y descubrir a ciencia cierta de qué se trata ese sitio.

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