A juzgar por mis deseos es probable que por los siglos de los castillos, fortalezas, guerras y espadas; de príncipes, bestias y otras fieras, yo haya sido una princesa amada. Quizás por algún príncipe, guerrero, cocinero, sirviente, guardaespaldas o forastero, pero de algún. O quizás siempre fui la misma soñadora que ahora soy.