5. Portada

Él nunca lo supo, la novia menos. Se había enamorado sola. En las sesiones de fotos lloraba, en la edición, entrega, en el acto. Calmaba a todos con la idea de que el arte se le entraba por las venas, llegaba a su corazón y desembocaba en sus lágrimas. Nadie la cuestionó, después de todo los artistas son todos locos.