Mejores amigos

Te veo tan frágil, indefensa y no entiendo cómo has soportado tanto destierro; tanta falta de atención y de detalles, tanto olvido y tantas ofensas, tantas infidelidades y tantas mentiras.

Lo miro a él y no entiendo como no se ha dado cuenta del gran tesoro que tiene a su lado. ¿Cómo es posible que vaya a comprar solución salina cuando vive frente al mar?

Lo odio y lo envidio, porque tiene la suerte que yo quisiera tener. Porque tiene al lado la mujer abnegada que yo siempre desee.

Lo veo y me pregunto cómo es posible que sea mi mejor amigo si somos tan diferentes. Lo escucho maldiciendo y haciéndote sentir mal, luego veo tus ojos y me pierdo en ellos. Como si ellos fuesen el mar y yo no supiese nadar. ¡Me ahogo! ¡Me ahogo! ¡Ya no puedo respirar! Pierdo el conocimiento, muero en ellos y vuelvo a vivir, y anhelo con todas mis fuerzas hacerte sentir mujer en el amplio sentido de la palabra; anhelo sentir tu calor y protegerte.

Pero me sumerjo en el pasado, recuerdo mi infancia y lo veo a él, siempre ahí. Recuerdo mi adolescencia y lo vuelvo a ver, siempre estuvo. Lo único que no recuerdo es en qué momento se convirtió en el monstruo que ahora es.