14. Imagen-01

Mi novio Carlos me invitó a su casa. No me dijo que hubiese organizado nada en especial, pero bueno, yo disfruto solo con estar con él. Me puse un vestido casual, rosa, sencillo pero bonito y me fui conduciendo hasta allá. Su madre me abrió la puerta y me recibió con una hermosa sonrisa -tan simpática mi suegra.-

Él estaba frente a la tv como me lo imaginaba. Me senté a su lado y no me prestó mucha atención, estaba viendo su juego de fútbol como de costumbre. Yo solo le di un beso en la mejilla y me acomodé en su costado resignada  a mi destino. Se acabó el partido y me invitó a dar un paseo por su jardín, bello jardín. Llegamos a una especie de sala ubicada en su patio, y yo me sorprendí al darme cuenta de que estaba decorada con globos, velas, flores y peluches. Había una música de fondo que amenizaba el lugar, y una brisita fría que contribuía con el tan romántico ambiente.

Lo miré y no pude disimular mi alegría, él sonrió y ambos entramos en aquel lugar de ensueño. No lo podía creer, ni en nuestros primeros meses de noviazgo se había mostrado tan romántico, era increíble.

Había un mueble de columpio, él me insinúo que me sentara y yo accedí impresionada, se sentó a mi lado y me abrazó por el resto de la noche. Había cambiado por completo, como si hace un par de minutos hubiese sido reemplazado por un romántico alienígena.

Nos mecíamos en el mueble, yo tenía una combinación extraña de frío y calor. La brisa combinada con mi fresco vestido me proporcionaba frío, mientras que sus brazos peludos, gruesos y bien tonificados que me apretaban con firmeza me proporcionaban calor. Estar tan cerca de él producía en mí escalofríos, lo amo tanto.

Las cosas se pusieron mejor cuando empezó a susurrarme al oído: estás hermosa, te amo, quisiera tenerte por siempre entre mis brazos, ojalá esta noche nunca terminase, me encanta el olor de tu piel y de tu pelo.

Sencillamente no podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Tomamos vino hasta altas horas de la noche y luego yo me fui a mi casa.

Andaba en las nubes, subí a mi habitación y me puse mi pijama. Me acosté en mi cama, rogándole a Dios que mañana mi novio siguiera siendo el mismo romántico y justo en ese momento me llama:

-¿llegaste bien mi cielo?

-Sí, mi amor. Gracias por esta noche, me encanto.

-Ale, yo se que casi nunca te lo digo y menos lo demuestro, pero de verdad te amo mi amor.

-Awwwwww, yo sé que te lo digo demasiado, que a veces empalago y que has de sabértelo de memoria pero yo te amo mas.

-Ya lo sé mi amor. Muah

-Muahzzz

Y así, amanecí yo en vela, de tanto soñar y soñar.