Pareja bajo la lluvia

Nos citamos en el callejón de mi casa. Planee todo para que nadie estuviera allí. Cuando te vi mis ojos se encendieron como llamas de fuego, y en los tuyos pude ver el reflejo de mi incendio; seguía siendo recíproco. Me cargaste y acomodaste sobre ti, tomándome por sorpresa; a penas cabíamos en aquel lugar estrecho. Pero eso no impidió que nuestra pasión explotara, sazonada por los meses sin vernos y la adrenalina de un amor prohibido.

No paraba de llover, era como si el cielo quisiera apagar nuestro fuego y recordarnos que aquello estaba mal. Era como si quisiera limpiar nuestro pecado, cual basura que se arrastra en un contén. Era como si cada relámpago quisiera silenciar nuestros gemidos.

Aquel instante fue mágicamente trágico.

Nuestra pasión no disminuyó, pero nos hicimos los fuertes y la pusimos a raya, controlándonos cual vampiro que lucha contra su sed de sangre humana. Nos vestimos de adultos y regresamos a nuestras vidas organizadas.

Y aquel día comprendí que si las despedidas son difíciles, los reencuentros son la muerte.

 

La foto es de Amelia Montero.