Viendo como el 2019 releva al 2017 en un cálido apretón de manos. Viene con una sonrisa radiante, y en su maleta ha conservado los recuerdos más significativos del 2018.

El Año Viejo se despide con una sonrisa nostálgica pero cariñosa, nos mira por última vez, agita una mano en el aire y luego se va. Sus cabellos plateados resaltan en el resto de pelo negro y yo no paro de preguntarme: ¿cómo puede un año envejecer tan pronto? Creo que la respuesta está en qué tan intensamente has decidido vivir cada instante que te ofrece.

Espero que tu 2019 parta con un bastón de mano y una sonrisa arrugada de recuerdos. ¡Feliz 2019!