Tú mujer, eres la culpable de que los hombres no sirvan. Tú  que rechazaste infinidad de  chicos tiernos, detallistas y cariñosos, y elegiste a ese chico rudo que maltrataba tu corazón. A ese que es demasiado macho como para mostrar sus sentimientos en público. Tú  que criticas al enamorado de tu mejor amiga, argumentando que es demasiado “palomo” y te burlas de ella en su cara influenciándola para que elija al de mente más “ágil”.

Tú que crías te a tus hijos varones con más privilegios que a sus hermanas por el simple hecho de haber nacido con testículos.

Tú  que pronuncias frases como: los hombres no friegan, no lloran, no sienten.

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