Si te hieren, ponle limón a tu herida. Te va a dolor por unos pequeños segundos pero evitará que se aniden gusanos.

Si te hieren vuelve a exponerte al peligro, vuelve a amar, vuelve a confiar en la gente (pero no con los ojos cerrados sino con ellos bien abiertos para que los ames con todo lo que son: luces y sombras).

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